El ministerio de la Iglesia con los adolescentes se guía por tres metas interdependientes: capacitar a los jóvenes para vivir como discípulos de Jesucristo, atraerlos a una participación activa en la comunidad de fe católica, y fomentar su crecimiento personal y espiritual.
El objetivo es ayudar a los adolescentes a seguir a Jesús, servir a otros y contribuir a un mundo basado en los valores del reino de Dios. Además, se busca que los jóvenes participen responsablemente en la vida y misión de la Iglesia, y que se promueva su desarrollo integral, abordando tanto sus necesidades espirituales como los desafíos que enfrentan en su vida cotidiana. El Plan de Acción anual se implementará a nivel parroquial o en ministerios específicos como grupos de jóvenes, monaguillos, y coros.